Cuando el Hamburguer Subió de Precio y la Quiropráctica No
- Carlos Sellés, BS, DC, ACP
- Dec 5, 2025
- 2 min read
Updated: Dec 18, 2025
Hace poco circuló en las redes sociales una foto nostálgica de un restaurante emblemático de la Calle Loíza en San Juan, en la época de los 90; Dunbar's. En ella se ve un 'Grilled Gourmet Burger' por $3.50. Hoy, ese mismo hamburguer cuesta entre $15 y $20. Las papas fritas subieron de $1.70 a $5.00, y platos que costaban $6.50 hoy rondan los $18 a $28.
Es decir: Dunbar's 'ajustó' los precios de sus productos multiplicándolos varias veces, por el efecto de la inflación.
Pero mientras tanto…
En los 90, un ajuste quiropráctico tenía un valor de $40 o $50, y hoy todavía vemos colegas cobrando $40 o $50, como si el tiempo se hubiera detenido.
Ajustado por inflación, aquel ajuste debería estar hoy entre $85 y $95.
Si el hamburger se 'ajustó', ¿por qué nuestras tarifas no?
Cuando el precio se estanca:
✔️ Nuestra economía cae
✔️ El crecimiento profesional se limita
✔️ La percepción de valor baja
Y peligrosamente, porco a poco, el paciente aprende a ver la quiropráctica como algo barato.
✔️ El restaurante se 'ajustó'
✔️ El spa se 'ajustó'
✔️ El coach deportivo se 'ajustó'
Sin embargo, demasiados quiroprácticos siguen cobrando tarifas de 1994.
No es la economía la que nos limita, es cultura y comunicación
El reto no es que el paciente no quiera pagar. Es que no hemos aprendido a comunicar el valor de nuestro servicio consistentemente, ni a proveerlo a nivel experiencial.
Porque el ajuste quiropráctico no es “una visita de cinco minutos”. Es arte clínico, desempeño humano, prevención, bienestar, y expresión de óptimo potencial humano
Pero aquí viene una verdad esencial
No basta con subir precios.
➡️ Si ajustamos nuestras tarifas hacia donde deberían estar, también debemos ajustar nuestra comprensión, proficiencia, comunicación y capacidad de demostrar valor.
Tarifa y crecimiento profesional deben avanzar juntos.
De lo contrario, el subconsciente del doctor sabotea la conversión, el paciente lo percibe, y se crea resistencia.
Tres claves para 'ajustar' esta 'subluxación económica' y profesional
1. Reconocer la situación actual
Cobramos hoy menos que hace 30 años, ajustado al valor real por inflación.
2. Educar antes de cambiar tarifas
No decimos “subí mis precios”.
Decimos:
“Hemos actualizado nuestras tarifas para reflejar el estándar profesional y seguir ofreciendo el nivel de excelencia que merecen nuetros pacientes.”
Ese lenguaje crea posibilidad, no fricción.
3. El preio no debe verse solo como dinero
La hamburguesa se 'ajustó' porque el mercado aprendió 'storytelling' de valor.
Nosotros debemos:
✔️ Elevar nuestra competencia clínica
✔️ Dominar influencia conversacional
✔️ Desarrollar la habilidad de mostrar resultados cuantificables
✔️ Crecer filosófica, intelectualmente y en proficiencia técnica
Cuando tú creces, tu precio es congruente y el paciente lo percibe.
Conclusión
La imagen de aquel menú no es nostalgia. Es un recordatorio de alarma:
➡️ El mundo sube su precio cuando cree en su valor… y cuando mejora su oferta.
La verdadera pregunta para nuestra profesión es:
¿Cuándo vamos a creer, comunicar y demostrar el valor real de nuestro cuidado?
Porque si en los 90, cobrábamos $40 y hoy seguimos cobrando lo mismo, no es la inflación lo que nos limita, es nuestra voz interna y autoestima como profesión.
¡Es tiempo de ajustar esa vértebra económica y la competencia que la sostiene!








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