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Una sola palabra puede sacar un reporte de resultados de carril

  • Writer: Carlos Sellés, BS, DC, ACP
    Carlos Sellés, BS, DC, ACP
  • 13 hours ago
  • 4 min read

Hay algo que con los años uno aprende, a veces a la fuerza:

en un reporte de resultados, hablar de más cuesta.


Pero con el tiempo uno se da cuenta de algo más fino todavía:

a veces el problema no es hablar mucho… es romper la estructura con una sola intervención fuera de tiempo.

Quiero compartir una experiencia reciente porque explica esto con claridad.


El tipo de prospecto que te pone a debatir… si tú se lo permites

Atendimos un caballero mayor de 70 años.


Un perfil muy específico:

verbal, firme, dado a proyectar que está bien, y con una tendencia clara a minimizar su condición. En el curso de conversión de El Descubrimiento, le llamamos un 'Súper-Macho'; solo los estudiantes del curso entenderían.


No era una persona desorganizada.

No era senil.

Era completamente cuerdo.


Pero tenía una inclinación constante a comentary matizar y ada punto.


Durante el repaso de historial, combatía cada confirmación, insistendo en minimizar su condición:


Si se le decía:

“Llevas sintiendo esto hace dos semanas, pero en realidad lo vienes padeciendo hace tres años…”


Respondía:

“No, pero hace tres años…”


Si se confirmaba que estar sentado empeoraba su condición:

“Sí, pero eso le pasa a cualquiera.”


Si se hablaba del tipo de esfuerzo físico que había hecho toda su vida, el cual él había indicado durante el historial que era la causa de su condición:

“Sí, pero yo me cuidaba muchísimo.”


Ese tipo de prospecto, si uno no tiene una guia firme, disciplina y experiencia, lo convierte a uno en debatiente.


Lo más importante que hice bien: no romper la estructura

En otro momento de mi carrera, yo hubiese respondido.


Sin duda.


Hubiese tratado de corregirlo.

De educarlo en el momento.

De 'ganar' cada punto.


Pero esta vez no.


Me mantuve en silencio.


Silencio.


Silencio.


Intercedía únicamente cuando era necesario para avanzar el proceso… y volvía al silencio.


Mientras él hablaba, yo pensaba:

“Wow, Carlos… cuánto has madurado.”


Porque he aprendido algo clave:

no todo lo que el paciente dice merece respuesta.

Responderle no lo ayuda. Muchas veces, lo saca más del carril.


El error no fue grande… pero fue estructural

El reporte avanzó.


Llegamos al punto crítico:

las opciones de pago.


Y justo ahí, en medio del elemento económico del cuidado, el caballero me trae una historia sobre una mala experiencia con un dermatólogo, el procedimeinto que le realizaron y cuánto le costó.


Empieza a describir el procedimiento, el dolor, la forma tan dolorosa, y costosa, en que este dermatólogo le removió unas verrugas.


Y en medio de su relato, dice:


“Doctor, tengo que encontrar la palabra… tengo que encontrar la palabra para que usted entienda cuán desagradable y doloroso fue lo que me hizo…”


Y ahí ocurrió.


No fue planificado.

No fue estratégico.

No fue consciente.


Fue casi un reflejo nourológico.


Dije una sola palabra:

“Medieval.”



Y él respondió:

“Exactamente, medieval ¡gracias doctor, esa es la palabra!”


Una sola palabra… y la estructura se rompe

Esa palabra le dio gasolina.


Le dio dirección.


Le abrió una puerta.


Y por ahí mismo, en pleno centro de la conversación sobre la inversión en su cuidado, el hombre se fue hablando cinco o diez minutos más; sin parar.


No fue un discurso largo de mi parte.

No fue una intervención compleja.


¡Fue una sola palabra!


Si querer,

tratando de ayudar a la persona...


Pero fuera de contexto.

Fuera de secuencia.

Fuera de estructura.


Y eso fue suficiente para romper momentáneamente la línea de pensamiento que el reporte necesitaba sostener.


La lección real: no es hablar mucho, es no romper la secuencia

Aquí está el punto fino.


Muchos piensan que el error es hablar demasiado.


Pero muchas veces el error real es este:

decir algo que no está en contexto.

Porque cuando rompes la estructura, el prospecto encuentra una salida:

  • una historia

  • una anécdota

  • una distracción

  • una conversación paralela


Y cada una de esas salidas lo aleja del proceso de decisión.


Por eso no se trata solo de hablar poco.


Se trata de hablar solo lo necesario… en el momento correcto.


¿Por qué el caso no se perdió?

Ahora viene la parte más importante.


Esa intervención pudo haber costado el caso.


Y si no lo hizo, no fue porque fuera inocente.


Fue porque el caso ya venía construido desde antes.


La conexión humana ya estaba lograda.

La relevancia ya estaba establecida.

El prospecto ya había comprendido su situación.


En otras palabras:

la decisión ya había comenzado a formarse antes de llegar al reporte.

Lo que ocurrió en ese momento no construyó el caso.

Lo puso en riesgo.


Y lo que lo sostuvo… fue todo el trabajo anterior.


Aun así, el cierre no fue limpio

De hecho, el caso no cerró inmediatamente.


Aceptó inicialmente una opción de pago.


Salimos al área de recepción.


Y allí surgió fricción:

“¿Tengo que hacer ese primer pago para comenzar?”


Hubo que volver al cuerto de reporte...

Reestructurar.

Presentar otra opción económica.


Entonces sí:

“Ah, así sí, así comenzamos hoy.”


Y comenzó el cuidado.


Esto también enseña algo importante:

cuando rompes la estructura, aunque no pierdas el caso, puedes complicarlo innecesariamente.

Mi conclusión

Cuando un reporte de El Descubrimiento toma de 15 a 20 minutos solamente, ese reporte tomó probablemente 45 a 50 minutos.


Y honestamente:

tuve suerte de no haber hablado de más en otros momentos.


Porque si yo hubiese intervenido de esa forma en múltiples puntos del reporte, es muy posible que ese caso no se hubiera cerrado.


O peor aún:

que todavía estuviera allí, dando explicaciones.


Aplicación directa

Para nosotros como quiroprácticos, esto deja varias enseñanzas claras:


1. El silencio también es parte del proceso

No todo comentario necesita respuesta.


2. No corrijas todo en tiempo real

Corregir puede romper más de lo que construye.


3. Cada palabra tuya tiene peso estructural

No solo importa cuánto hablas… importa cuándo y para qué.


4. El error no siempre es cantidad, es contexto

Una sola palabra fuera de lugar puede abrir una distracción completa.


5. El reporte no es donde se construye el caso

El caso se construye antes.

Aquí simplemente se confirma.


Cierre

En un reporte de resultados, uno no puede hablar por reflejo.


Porque el prospecto no está buscando más información.


Está buscando claridad para decidir.


Y cada vez que tú introduces algo fuera de estructura…

le das una salida.


A veces no hace falta un gran error para afectar un caso.


A veces basta una sola palabra.


Y si el caso sobrevive…

no es porque esa palabra no importó, es porque el trabajo previo fue lo suficientemente sólido como para absorber el impacto.

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