3 errores que pueden alejar a una persona de la quiropráctica para siempre
- Carlos Sellés, BS, DC, ACP

- hace 8 minutos
- 5 min de lectura
En la práctica quiropráctica no siempre perdemos la confianza de una persona por una mala intención o por falta de conocimiento clínico. En muchas ocasiones, la perdemos porque manejamos su primera experiencia de una manera demasiado informal, hacemos excepciones que debilitan nuestros procesos o comenzamos el cuidado antes de que la persona comprenda claramente lo que está decidiendo.
En el video utilizo la expresión “cadáver quiropráctico” como una metáfora para describir a la persona que, después de una experiencia poco estructurada, posiblemente nunca regrese a nuestra oficina y termine alejándose también de la quiropráctica. No es una etiqueta para el paciente. Es una llamada de atención al profesional sobre las consecuencias que pueden tener sus propias acciones.
Video: 3 errores que alejan a la gente de la quiropráctica
La experiencia comienza mucho antes del plan de cuidado
Toda persona que entra en contacto con la quiropráctica comienza a desarrollar una percepción sobre nuestro servicio.
Esa percepción no se forma solamente por lo que decimos. También se forma por el ambiente, el proceso, la manera en que evaluamos, el tiempo que dedicamos a explicar y la seriedad con la que tratamos cada interacción.
Cuando una persona recibe un servicio quiropráctico fuera de un contexto profesional, puede interpretar que lo que hacemos es algo casual, sencillo o separado de un proceso de evaluación. Luego, cuando visita formalmente una oficina y encuentra cuestionarios, consulta, estudios, recomendaciones y costos, puede sentir que todo aquello es innecesario.
El problema no es el proceso formal. El problema es que su primera experiencia le enseñó a esperar algo completamente distinto.
Error número uno: atender informalmente a amigos mientras estudiamos
Muchos quiroprácticos recordamos haber regresado a nuestra comunidad durante los años de estudio y haber practicado con amigos o conocidos en una casa, una fiesta, un parque o un evento deportivo.
Frecuentemente lo hacíamos con entusiasmo y con el deseo genuino de ayudar. Sin embargo, la persona recibía el procedimiento sin una consulta apropiada, sin una evaluación completa y sin una explicación que le permitiera entender el contexto del servicio.
De esa manera, sin quererlo, podíamos devaluar la experiencia quiropráctica.
Cuando esa misma persona posteriormente visitaba una oficina y se encontraba con un proceso formal, podía pensar:
“¿Por qué tengo que pasar por todo esto si antes me atendieron en unos minutos?”
La recomendación es clara: no conviertas una interacción informal en la primera experiencia quiropráctica de alguien. Oriéntalo correctamente y refiérelo a un profesional que pueda recibirlo, consultarlo y evaluarlo dentro del ambiente apropiado.
Error número dos: hacer excepciones con familiares y amigos
El segundo escenario ocurre después de graduarnos.
Llega un familiar, un vecino o un amigo cercano y, porque existe una relación personal, comenzamos a romper nuestros propios procesos:
Lo recibimos fuera de horario.
Eliminamos la consulta o la evaluación.
Iniciamos cuidado antes de presentar los hallazgos.
Evitamos hablar con claridad sobre las recomendaciones o los costos.
Le damos un trato tan diferente que la experiencia pierde estructura.
El resultado suele ser paradójico. Creemos que estamos facilitando el cuidado, pero terminamos creando una persona menos comprometida, menos informada y más difícil de manejar.
La solución no es tratar con frialdad a familiares y amigos. La solución es tratarlos con la misma seriedad profesional que a cualquier otra persona de la comunidad.
Pueden existir ciertas cortesías razonables, pero no debemos eliminar los elementos que permiten que la persona comprenda su situación, conozca nuestras recomendaciones y tome una decisión informada.
Cuando dejamos de hacer excepciones, algunos familiares o amigos decidirán no comenzar. Eso está bien. Nuestra responsabilidad no es lograr que todos acepten cuidado. Nuestra responsabilidad es ofrecerles un proceso claro, profesional y respetuoso.
Error número tres: comenzar sin una decisión informada
Este es el error más importante.
Una persona no debe comenzar cuidado simplemente porque llegó con dolor, porque está desesperada o porque creemos que podemos ayudarla.
Primero necesita ser recibida apropiadamente. Debe existir una consulta, una evaluación y los estudios que el profesional considere necesarios. Luego, el doctor debe revisar los hallazgos, explicar el caso, presentar sus recomendaciones y aclarar los costos asociados.
Solo entonces la persona está en posición de decidir.
Una decisión informada no significa que el paciente tenga que convertirse en experto. Significa que comprende, dentro de lo razonable:
Qué se encontró durante la evaluación.
Qué se le está recomendando.
Por qué se le está recomendando.
Qué compromiso requiere el cuidado.
Cuáles son los costos y las alternativas disponibles.
Si la persona está tan afectada que no puede participar adecuadamente en la conversación, debemos considerar la presencia de un adulto responsable que pueda acompañarla. Y cuando su estado impide realizar una consulta o evaluación apropiada, puede ser necesario recomendar primero una evaluación médica o un servicio de emergencia, según las circunstancias del caso.
La urgencia nunca debe sustituir la claridad.
Lo que los tres errores tienen en común
Estos tres escenarios comparten el mismo problema: la pérdida de estructura profesional.
Cuando desaparece la estructura, también puede desaparecer el valor percibido del servicio.
La estructura no existe para complicar la experiencia ni para presionar a una persona. Existe para proteger al paciente, al profesional y la calidad de la decisión que ambos están a punto de tomar.
Un proceso correctamente organizado comunica:
Esto es importante.
Su situación merece ser evaluada con cuidado.
Las recomendaciones no son improvisadas.
Usted tiene derecho a comprender antes de decidir.
Su decisión será respetada.
La formalidad también es una forma de servir
Ser accesible no significa ser informal.
Ser empático no significa eliminar procesos.
Ayudar a alguien no significa comenzar cuidado antes de que comprenda lo que está ocurriendo.
Podemos ser cercanos, humanos y compasivos mientras mantenemos estándares profesionales claros. De hecho, muchas veces es precisamente esa estructura la que genera mayor confianza.
Cuando una persona decide no comenzar después de haber recibido una consulta, evaluación y orientación apropiadas, no necesariamente hemos perdido un paciente. Puede que simplemente no sea su momento.
Pero cuando la alejamos mediante una experiencia desorganizada, una excepción innecesaria o una decisión apresurada, podríamos estar afectando su percepción de toda la profesión.
Una pregunta para el quiropráctico
Revisa honestamente tus procesos y pregúntate:
¿Estoy facilitando que las personas comprendan y decidan, o estoy creando excepciones que terminan debilitando su confianza en la quiropráctica?
La respuesta puede revelar oportunidades importantes para mejorar la experiencia del paciente, la comunicación clínica y la consistencia de tu oficina.
Sobre el Dr. Carlos Sellés
El Dr. Carlos Sellés es quiropráctico, conferenciante y fundador de QuiroHub, una plataforma dedicada al desarrollo de la oficina quiropráctica mediante estrategias de atracción, conversión y retención.
A través de El Descubrimiento, ayuda a quiroprácticos a organizar la Consulta, la Evaluación y el Reporte de Resultados para que el paciente pueda comprender mejor su experiencia y tomar decisiones informadas sobre su cuidado.
QuiroHub — Atracción. Conversión. Retención.
Próximo webinar:
De explicar quiropráctica a lograr que el paciente la descubra
En este webinar hablaremos sobre cómo la consulta y evaluación pueden ayudar al prospecto a descubrir la realidad de su condición antes del Reporte de Resultados.


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