top of page

La “subluxación” que casi me cuesta la cabeza

  • Writer: Carlos Sellés, BS, DC, ACP
    Carlos Sellés, BS, DC, ACP
  • Mar 26
  • 3 min read

Updated: Mar 27

Hay historias que con el tiempo se vuelven más valiosas… no porque fueron perfectas, sino porque fueron necesarias de vivir; o tal vez sobrevivir.


Esta ocurrió en el 1991, en Kennesaw, Georgia, cuando apenas comenzábamos nuestro camino en la quiropráctica.


Mi amigo Enrique, querido amigo hasta el día de hoy, no era un estudiante cualquiera.


Antes de entrar a estudiar quiropráctica, ya era terapista respiratorio.

Había trabajado en salas de emergencia, había hecho masajes cardíacos, manejaba procedimientos clínicos…Y eso se notaba.


Enrique hablaba, caminaba y se comportaba como un doctor con experiencia.


Estando en el primer trimestre de la escuela de quiropráctica, mientras nosotros apenas estábamos entendiendo en qué nos habíamos metido estudiando quiropráctica, él proyectaba seguridad, profesionalismo y proficiencia.


Además, había hecho sus pre-requisitos en Life University y, para bien o para mal... antes de entrar al programa de quiropráctica, ya había tenido exposición a clubes de técnicas quiroprácticas.


En resumen:

👉 Nosotros no sabíamos nada.

👉 Él parecía saberlo todo.

Y claro… lo admirábamos.


La visita al 'consultorio' de Enrique

Enrique vivía en un ‘mobile home’ con su esposa Christine.


Cuando ninguno de nosotros tenía mesa de quiropráctica, él ya tenía una mesa portatil en el medio de la sala… y una confianza que llenaba el espacio.


Con la curiosidad, entuciasmo y motivación de jóvenes estudiantes de quiroráctica, Eddy y yo queríamos ajustarnos y con ese propósito, y fuimos a la casa de Enrique; nuestro amigo y que 'ya sabía ajustar'.

“Sí, sí chamo, yo te ajusto…”

Me indica que me acueste de prono en su mesa.

Empieza a palpar.

C7… T1…


Y de momento dice:

“No, no, no… ¡esto es una subluxación!. Carlos, tócala, tócala… ¿la sientes? Está hacia afuera, eso no es normal.
¡Eso hay que ajustarlo ya!”

Yo, que no sabía absolutamente nada, asentía como si entendiera y me tocaba el área de C7 - T1, sintiendo que en efecto, algo se sentía fuera de sitio.


¿Lo sientes?
“Eso hay que moverlo.”

Hace el primer intento de ‘ajuste’…


PAM.


Nada.


Otra vez…


PAM.


Nada.


Ahí fue donde la cosa se puso seria…


El momento donde casi pierdo la cabeza (literalmente)

Enrique se detiene, piensa… y dice:

“Deslízate más hacia arriba en la mesa, más chamo… más… más…
Deja que tu cabeza cuelgue por fuera de la mesa hacia abajo, para abrir el espacio intervertebral (ese término sí que me impresionó) y hacer el ajuste más fácil.
¡Esto se mueve porque se mueve!”
“Relájate chamo… relájate…”

Y en esa posición…



Empezó a intentar ‘ajustarme’, otra vez.


PAM.


Nada.


Otra vez…


PAM.


Nada.


Porque claro, eso tenía que ser una subluxación.


Y yo no me podía ir de allí sin que eso ‘se corrigiera’.


Las famosas C7 y T1…

Convertidas, en su mente, en un problema que había que resolver sí o sí; claro, si se sentían hacia “afuera”.


En el cuarto estaba también Eddy, testigo de todo.


Yo no sé cómo salí de ahí con la cabeza en su sitio, y con vida.


El día que todo hizo “click”

Al día siguiente, estamos en clase de anatomía espinal.

Sentados en fila: Enrique, Eddy y yo.


El profesor comienza a explicar:

“La C7 o T1… dependiendo de la variante anatómica NORMAL… forma la Protuberancia Espinal.”

Y añade demostrando:

“Si se tocan aquí… ese hueso que sienten… aunque se sienta hacia afuera... es completamente normal.”

Silencio…


Yo lentamente me toco el área…

Miro a Enrique.


Y Enrique…

No podía contener la risa.


Eddy mirando…

Yo estoy procesando…

Y en ese momento entendí algo que nunca olvidé.


La lección que me marcó para siempre

Esa experiencia no fue sobre Enrique.


Fue sobre algo mucho más profundo:

👉 La seguridad no sustituye el conocimiento.

👉 La experiencia previa no garantiza entendimiento correcto.

👉 Y en quiropráctica, como en la vida, lo que crees saber puede ser más peligroso que lo que no sabes.


Con el tiempo, todos crecimos.


Enrique hoy es colega en Florida, Estados Unidos, y ha sido, es y será una de las personas más influyentes en mi vida académica y profesional. Al igual que Eddy, quien hoy es quiropráctico en Puerto Rico.

Y yo… sigo recordando esa historia, y riéndome, como si fuera ayer.


Porque más allá de la risa…


Esa historia me enseñó respeto por el cuerpo humano, la importancia de la academia, por el proceso quiropráctico de cada paciente, por los desarrolladores de las técnicas y métodos quiroprácticos y por la responsabilidad que tenemos cuando ponemos nuestras manos sobre alguien.


Reflexión final

Todos comenzamos con ideas incompletas.

Todos hemos estado convencidos de cosas que luego entendimos mejor.


La diferencia no está en no equivocarse.

Está en estar dispuesto a aprender, ajustar… y evolucionar.


Comments


QuiroHub Logo

146 Calle Del Parque / San Juan, Puerto Rico

  • Instagram
  • YouTube Social  Icon
  • Facebook Social Icon

©2017 by QuiroHub  Proudly created by ChiroContents

bottom of page