El error más común de los jóvenes quiroprácticos: confundir la meta con el éxito
- Carlos Sellés, BS, DC, ACP
- Jan 23
- 2 min read
Updated: Jan 27
Muchos jóvenes quiroprácticos comienzan su carrera con una obsesión legítima: “quiero tener éxito”.
Más pacientes.
Más ingresos.
Más reconocimiento.
El problema es que el éxito no es una meta que puedas controlar directamente. Y aquí es donde vale la pena escuchar una lección que viene del deporte de alto rendimiento.

Andre Agassi lo explicó de forma simple:
Ganar no es un objetivo que puedas controlar. El resultado nunca puede ser la meta.
El resultado no es controlable. El proceso sí.
En quiropráctica ocurre exactamente lo mismo.
Tú no controlas:
Cuántos pacientes van a decir que sí hoy
Cuántos casos se van a cerrar este mes
Cuántas personas te van a recomendar
Pero sí controlas:
Tu disciplina clínica
Tu nivel de preparación
Tu enfoque
Tu consistencia
Tu ética profesional
Tu forma de comunicar valor
El error está en poner el foco en ganar, cuando ganar es solo una consecuencia.
El verdadero objetivo no es “lograr el éxito”
El verdadero objetivo es convertirte en el tipo de quiropráctico que el éxito encuentra inevitablemente.
Agassi lo dijo de otra manera:
No persigas el resultado. Persigue convertirte en quien hace todo lo necesario para que el resultado ocurra.
Traducido a quiropráctica:
No persigas pacientes → conviértete en un profesional confiable
No persigas volumen → domina tu proceso clínico y educativo
No persigas reconocimiento → haz bien el trabajo cuando nadie te está mirando
Corre tu propia carrera (y siempre es la misma)
Otro punto clave del mensaje:
Siempre corres la misma carrera.
En quiropráctica, tu carrera no es contra:
Otros doctores
La clínica de la esquina
Las redes sociales
El mercado
Tu carrera es contra tu versión inconsistente, tu falta de enfoque, tu prisa por resultados.
El quiropráctico que gana a largo plazo no es el más talentoso, sino el que:
Aplica el mismo estándar clínico todos los días
Educa a su paciente con paciencia
Evalúa con detalle y profundidad
Se mantiene fiel a un proceso probado
Actúa como el objetivo, aunque el resultado no esté todavía
Una de las ideas más poderosas del mensaje es esta:
No necesitas el resultado para actuar como si ya fueras quien logra el resultado.
En otras palabras:
No necesitas una agenda llena para actuar profesionalmente
No necesitas 200 pacientes para educar con excelencia
No necesitas éxito financiero para comportarte con disciplina
Primero se actúa. Luego llega el resultado. Nunca al revés.
El éxito no se persigue. Se encarna.
Para el joven quiropráctico, la lección es clara:
El objetivo no es tener éxito
El objetivo no es ganar
El objetivo no es el resultado
El objetivo es hacer todos los días lo que haría un quiropráctico exitoso, responsable y humano, incluso cuando todavía no lo eres.
Porque cuando haces eso el tiempo suficiente, el éxito deja de ser una meta… y se convierte en una consecuencia inevitable.



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