Persistencia Cognitiva: El enemigo silencioso del joven quiropráctico
- Carlos Sellés, BS, DC, ACP
- Feb 14
- 3 min read

Al inicio de la carrera, el joven quiropráctico está lleno de ganas.
Tiene filosofía.
Tiene visión.
Tiene fuego interno.
Pero cuando llega el momento de implementar procedimientos reales en la oficina:
guiones
reportes de resultados
sistemas de seguimiento
métricas
'scripts' de conversión
estructuras de retención, algo ocurre.
Empieza con entusiasmo… y abandona en la semana tres.
Se frustra rápido.
Cambia de sistema.
Culpa al equipo.
Duda de sí mismo.
Comienza a dudar de la quiropráctica, y su validez y eficacia.
Y la narrativa interna aparece:
“No soy bueno para esto.” “Quizás no sirvo para manejar una oficina.” “Tal vez debería enfocarme solo en ajustar.” "La quiroráctica no es todo lo que dicen.
Pero muchas veces el problema no es actitud.
Es persistencia cognitiva.
¿Qué es la persistencia cognitiva?
Es una función ejecutiva del cerebro que permite:
Sostener una tarea aunque incomode
Tolerar la frustración
No abandonar ante el primer obstáculo
Continuar cuando ya no es fácil ni emocionante
Es resistencia mental sostenida.
El cerebro del joven profesional
Aunque ya tenga un título, el cerebro ejecutivo, la parte encargada de planificar, sostener procesos y tolerar incomodidad prolongada, aún está madurando en muchos aspectos prácticos.
En etapas tempranas de carrera:
La persistencia se agota rápido
No está automatizada
Depende demasiado del entusiasmo inicial
Por eso ocurre algo muy común:
Empieza con fuerza.
Implementa el nuevo sistema de reportes.
Hace tres reuniones de equipo.
Prueba el nuevo libreto.
Y cuando aparece resistencia del equipo, baja conversión o incomodidad emocional…
Dice:“Esto no funciona.”
Cuando confundes falta de persistencia con falta de carácter
Entonces empiezan las etiquetas internas:
“Soy inconsistente.”
“Siempre dejo todo a medias.”
“No tengo disciplina.”
Pero la persistencia no se exige.
Se entrena.
Y se entrena con experiencias graduadas, no con presión constante.
Por eso abandona
No es flojera.
No es falta de pasión por la quiropráctica.
No es desinterés por crecer.
Es un cerebro que:
Aún no tolera bien el malestar prolongado
Aún no sostiene el esfuerzo sin resultados inmediatos
Aún no sabe resistir la incomodidad del liderazgo
Implementar procedimientos no es técnico.
Es emocional.
Y eso agota.
Lo que SÍ construye persistencia en la práctica
✔ Reducir el procedimiento a metas cortas (no cambiar todo a la vez) ✔ Buscar ayuda con el punto de mayor incomodidad (las primeras 10 repeticiones) ✔ Normalizar la frustración: “Esto cuesta al principio” ✔ Medir progreso pequeño, no perfección inmediata ✔ No abandonar el procedimiento antes de 90 días
Eso no es debilidad.
Es entrenamiento ejecutivo.
El error estratégico más común
El joven quiropráctico quiere resultados de veterano… con resistencia mental de principiante.
Y cuando no los obtiene rápido, cambia de estrategia.
Pero la oficina no necesita más creatividad.
Necesita más persistencia.
No más ideas nuevas.
Más ejecución sostenida.
La pregunta incómoda
¿Estás cambiando de procedimiento porque no funciona…o porque te incomoda sostenerlo?
¿Estás exigiéndote resultados maduros… sin haber entrenado tu capacidad de resistir el proceso?
🎯 No abandonas porque no quieras crecer.
Abandonas porque tu cerebro aún no ha aprendido a sostener el esfuerzo sin gratificación inmediata.
Y eso se entrena.
No con culpa.
Con repetición.
🔖 Guarda este artículo. Compártelo con ese colega joven que está a punto de rendirse.
A veces lo que necesita no es otro seminario. Es aprender a resistir.




Comments