Cuando el paciente dice: "Mi médico me dijo que no fuera al quiropráctico"… no siempre es lo que parece.
- Carlos Sellés, BS, DC, ACP
- Apr 23
- 3 min read
Updated: 1 hour ago

Hay una frase que todo quiropráctico ha escuchado…
El paciente va muy bien.
Había comenzado cuidado.
Incluso estaba experimentando beneficios.
Y de momento dice:
“Mi médico me dijo que no podía seguir viniendo.”
En ese instante, algo cambia.
Aparece la frustración.
La duda.
Y muchas veces, el pensamiento automático:
“Otra vez… el médico interviniendo.”
El problema no es la frase… es cómo la interpretamos
La reacción más común es creer la historia sin cuestionarla.
Asumimos que el médico habló en contra del cuidado.
Sentimos que nuestra autoridad fue invalidada.
Y, poco a poco, se construye una 'peliculita' de drama, conspiración y conflicto.
Pero hay un problema con esa reacción:
👉 No siempre es cierta.
Una experiencia que cambió mi forma de verlo todo
Hace años, llegó a la oficina un caballero de aproximadamente 75 a 80 años.
Débil, limitado, dependiente de su bastón para caminar con una condición incapacitante relacionada a la columna.
Durante su evaluación, compartió algo impresionante:
Décadas atrás, en Brooklyn, había pasado por una situación similar…
y tras una visita quiropráctica, tuvo una recuperación 'milagrosa' que le permitió retomar su vida.
Ahora, muchos años después, regresa la misma condición y decide visitar nuestra oficina; venía con la expectativa de volver a lograr lo mismo.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Con sus primeros ajustes, recuperó fortaleza.
Dejó el bastón.
Mejoró su postura.
Su energía cambió por completo.
Pero la historia no termina ahí.
La verdadera tensión estaba en otra parte
Su esposa lo acompañaba.
Desde el inicio, durante las visitas, su vibra era clara:
Escéptica
Sarcástica
Resistente
Aun así, el esposo insistió en que ella se evaluara.
Incluso decidió pagar su cuidado completo.
Bajo protesta, ella accede…
Durante la evaluación y el reporte, minimizaba constantemente su propia condición, a pesar de que sus estudios contaban otra historia.
Era tanto el deseo del caballero de que su esposa se atendiera, que incluso decidió pagar su cuidado completo.
Bajo protesta, ella accede…
Y entonces ocurre lo que muchos ya han vivido
Primera visita, todo fluye.
Segunda visita, también.
Tercera visita… algo cambia.
Cuando la llamo para pasar al ajuste, no se levanta.
Le digo: “vamos a atenderla”.
Y con los brazos cruzados sobre su pecho, me dice:
“No puedo venir más… mi fisiatra me dijo que no podía ir al quiropráctico.”
Aquí fue donde perdí el control
En ese momento, reaccioné.
Fui impulsivo.
Busqué su expediente.
Conseguí el nombre del médico.
Llamé directamente a su oficina.
Hoy lo veo distinto.
Pero en ese momento, estaba convencido de que debía confrontar la situación.
Lo que pasó después cambió todo
Cuando el médico contesta, ni siquiera me dejó hablar.
Y lo primero que dijo fue algo así:
“Sellés, no digas nada todavía… déjame explicarte. Yo nunca le dije a esa señora que no fuera al quiropráctico. Ella vino a pedirme una carta para dejar el tratamiento quiropráctico… y yo me negué a dársela.”
Silencio.
En ese instante, todo hizo sentido.
La lección es clara… y es incómoda
No todo lo que dice el paciente es literal.
En muchos casos, esa frase:
“el médico me dijo…”
no es una instrucción médica real.
Es una salida.
Una justificación.
Una forma de evitar compromiso.
Una manera de descontibuar cuidado sin confrontar la decisión directamente.
Y aquí está el verdadero peligro
Si tú, como quiropráctico:
crees esa historia automáticamente
reaccionas emocionalmente
o desarrollas resentimiento hacia otros profesionales
Terminas operando desde una interpretación sesgada… no desde la realidad.
Y eso afecta tu práctica, tu relación con los pacientes y el nivel de servicio que reciben.
Un reencuadre necesario
El médico no es tu enemigo.
Es un colega dentro del mismo ecosistema de salud.
Sí, existen casos donde hay desconocimiento o comentarios fuera de lugar.
Pero también existen muchos casos donde:
👉 el paciente está construyendo una historia para justificar su decisión
Madurez clínica real
La diferencia entre reaccionar y liderar está en esto:
No tomar todo de forma literal
No asumir sin validar
Entender el comportamiento humano detrás de la objeción
Porque al final…
esto no es solo clínica.
Esto es interacción humana.
Conclusión
La próxima vez que un paciente diga:
“Mi médico me dijo que no viniera más”
no reacciones de inmediato.
Detente.
Observa.
Pregunta.
Interpreta.
Recuerda esta lectura.
Porque muchas veces…la historia que estás escuchando no es completa.
Y entender eso puede cambiar completamente cómo manejas tus impulsos, y tu práctica.



Comments