El problema no son los 3 minutos… es hacer esperar 30
- Carlos Sellés, BS, DC, ACP
- Jan 31
- 3 min read
En algún momento de nuestra carrera, si no es que ahora mismo, muchos quiroprácticos hemos tenido este pensamiento incómodo:
“El paciente se siente mal porque lo atiendo rápido.”
Y entonces surge la duda.
¿Será que el ajuste dura muy poco?
¿Será que debo quedarme más tiempo hablando?
¿Será que el paciente siente que no vale lo que paga?
La realidad es otra. Y es importante decirla con claridad:
El problema no es atender al paciente en 3 minutos. El problema es hacerlo esperar 30 minutos para luego atenderlo en 3.
La percepción de respeto empieza en la sala de espera
Imagina este escenario...
Llegas puntual a tu cita. Te sientas. Pasan 10 minutos… luego 20… luego 30… Ves entrar y salir personas. No sabes qué está pasando. Nadie te explica nada.
Finalmente, el doctor te llama, no te saluda, no te pregunta cómo estás, te ajusta en tres minutos y te manda para tu casa.
¿Te molestaron los tres minutos? No.
Lo que te molestó fue la espera, la desorganización y la sensación de que tu tiempo no fue respetado.
Ahí es donde se rompe la experiencia del paciente.
Cuando hay puntualidad, el problema desaparece
Ahora imagina lo contrario.
El paciente entra a la oficina. Firma la lista de turnos. Se sienta. Abre Facebook…y antes de terminar el segundo scroll, ya lo están llamando para pasar con el doctor.
Ese paciente no quiere conversación. No quiere explicaciones largas. No quiere que le pregunten cómo estuvo el fin de semana.
Quiere ajustarse… y seguir con su día.
Cuando hay una cultura de puntualidad, la percepción del ajuste corto cambia completamente. El paciente se siente atendido, respetado y valorado.
El verdadero problema es operativo, no clínico
Esto no es un problema de técnica. No es un problema de comunicación. Es un problema de operación.
La mayoría de las oficinas que viven atrasadas no lo están porque atienden muchos pacientes, sino porque mezclan tipos de citas que no deberían mezclarse.
No todas las citas son iguales
En una oficina quiropráctica existen dos grandes categorías de citas:
1. Citas especiales
Evaluaciones
Reportes de resultados
Estas citas requieren tiempo, calma, conversación y enfoque.
2. Citas regulares
Ajustes quiroprácticos
Reevaluaciones
Estas citas deben ser rápidas, fluidas y continuas.
El error ocurre cuando se interrumpe una serie de pacientes regulares para atender una evaluación o un reporte de resultados. Ahí es donde se rompe el ritmo… y se crea el atraso.
Los espacios “premium” del horario
En cualquier oficina quiropráctica del mundo, los horarios más deseados son siempre los mismos:
Justo al abrir la oficina
Antes de comenzar el turno laboral
Al abrir por la tarde
Justo antes de cerrar
Esos espacios son oro puro.
¿Y para quién deberían reservarse?
👉 Para el paciente establecido.
👉 Para el paciente regular.
👉 Para la base de la oficina.
Las evaluaciones y reportes de resultados no deberían ocupar esos espacios premium. Lo ideal es ubicarlos a mitad de mañana o a mitad de tarde, cuando el flujo es naturalmente más bajo.
Un doctor, una o dos asistentes… y orden
Este modelo aplica especialmente a la oficina donde:
Hay un solo doctor
Una o dos asistentes en recepción
En ese contexto, la eficiencia no es opcional: es supervivencia.
Cuando el doctor termina su bloque de pacientes regulares:
La oficina se vacía de forma natural
El ambiente se calma
Se puede atender con enfoque una evaluación o un reporte de resultados
Sin interrupciones.Sin atrasos.Sin estrés.
No es trabajar más… es trabajar mejor
Reducir tiempos de espera no significa:
Ajustar más rápido
Ver menos pacientes
Sacrificar calidad
Significa organizar mejor.
Una oficina puntual:
Retiene más pacientes
Genera menos fricción
Tiene menos quejas
Vive con menos estrés
Y lo más importante: respeta el tiempo de las personas.
Porque al final del día, el problema nunca fueron los 3 minutos... El problema siempre fue hacer esperar 30.



Comments