Michael Jordan, los estándares… y lo que el paciente ve cuando tú entras al consultorio
- Carlos Sellés, BS, DC, ACP
- Feb 5
- 2 min read
Hay historias que, sean mito o realidad literal, sobreviven porque dicen una verdad incómoda. La historia de Michael Jordan y el rookie que llegó a la práctica con unas Air Jordans falsas es una de ellas.
No porque hable de tenis. Sino porque habla de estándares.

Jordan no gritó. No humilló. No dio un discurso motivacional. Simplemente dejó claro un mensaje:
si vas a representar algo, hazlo con respeto y excelencia.
Ese mensaje no se quedó en el camerino de los Bulls. Ese mensaje aplica hoy, todos los días, en tu consultorio quiropráctico.
El paciente no ve técnica… ve presencia
El paciente promedio no sabe si utilizas TRT, Diversified, Gonstead o SOT. Pero sí percibe:
Cómo entras al cuarto
Cómo saludas
Cómo explicas
Cómo escuchas
Cómo te presentas física, verbal y emocionalmente
Antes de que ajustes una vértebra, ya estás comunicando tu estándar.
Y aquí viene la pregunta incómoda:👉 ¿Estás llegando al nivel que tú crees poder, o al nivel que el paciente merece?
Consulta, evaluación y reporte: tres escenarios, un mismo estándar
1. La consulta
Si la consulta parece improvisada, el mensaje es claro: “esto no es tan importante”. Si tus preguntas son genéricas, apuradas o mecánicas, el paciente siente que está siendo atendido individualmente.
Jordan no permitía “más o menos”. El paciente tampoco debería recibirlo.
2. La evaluación
La evaluación no es solo medir, examinar o tomar datos. Es el momento donde el paciente decide, aunque no lo diga en voz alta, si va a iniciar cuidado o no:
“¿Este doctor realmente sabe lo que está haciendo?”
Tu postura, tu lenguaje, tu enfoque y tu atención al detalle son parte del diagnóstico.
3. El reporte de resultados
Aquí es donde muchos “recortan esquinas”.
Presentaciones pobres
Lenguaje confuso
Falta de convicción
Explicaciones tibias
Y sin darse cuenta, comunican lo opuesto a lo que desean vender: duda.
Jordan entendía algo clave:👉 la forma en que entregas el mensaje es parte del mensaje.
No solo te representas a ti… representas a toda la profesión
Este punto es crítico.
Cuando tú llegas tarde, mal preparado, desenfocado, sin claridad… el paciente no piensa:
“Este quiropráctico en específico falló”
Piensa:
“La quiropráctica es así”
Cada interacción educa o deseduca sobre la profesión.
Cada consulta eleva o baja el estándar colectivo.
Cada reporte refuerza o debilita la percepción del valor de nuestra profesión.
Los grandes no “resuelven”… encarnan el estándar
Michael Jordan no era grande solo por su talento. Era grande porque nunca negociaba su estándar, ni en lo pequeño.
En la quiropráctica ocurre lo mismo.
Los doctores que convierten mejor, retienen más y generan mayor impacto en la salud de sus pacientes y su comunidad:
No fingen seguridad
No improvisan presencia
No “más o menos” explican
Se presentan completos.
La pregunta final (la que incomoda, pero transforma)
La próxima vez que entres a una consulta, evaluación o reporte, pregúntate con honestidad:
¿Estoy llegando como el profesional que soy y el paciente merece… o como el profesional que me acomoda ser?
Porque al final, el paciente no está juzgando solo un ajuste. Está juzgando tu estándar, tu compromiso y tu respeto por la profesión.
Y eso, como bien sabía Jordan, es lo que separa a los buenos… de los legendarios.




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